Alma, cuerpo. Cuerpo, alma. Creo que ya se conocen. Hace rato que andaban lejos, cada uno por su cuenta en mundos paralelos. Hoy se vuelven a juntar. Ya se extrañaban, se sentían raros. Las cosas siguen igual, están más viejos, eso sí. El tiempo deja marcas.
"Nos reconciliamos", dicen. "Ya podemos ser uno", admiten. Y ahí van, tan aferrados los dos, alma y cuerpo, que no se van a soltar por un rato. Sufrieron en paralelo, hoy disfrutan juntos. El gélido frío no influye, el rozamiento de ambos les da calor y cobijo, que es lo único que necesitan. Se toman de la mano y no se sueltan. ¡No se suelten!

Lo interesante de todo esto, es que para muchos "alma" necesariamente implica cuerpo. "Espíritu", en teoría no. Lo que quiero decir es que alma es sinónimo de mente, y la mente no puede ser pensada sin la idea de cuerpo.
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